
Mi promesa pasó, unas semanas después fuimos a otra librería a buscar el elefante, pero no lo tenían, y hasta ahora no lo compramos.
Ayer nos quedamos en casa todo el día, jugamos a colorear, a cocinar, dibujamos, pegamos cartoncitos de colores armando casitas, estrellas, etc.. y cuando habíamos liquidado muchas de las oportunidades me dijo. -Ahora vos sos Maia y yo soy Marcela!
Y cambiamos los roles.. ella me abrazaba, me acariciaba, me decía que me quería contar una historia y después de un rato, muientras hablábamos de libros me dijo:
-Después cuando encontremos un libro de Elmer que cueste poquito, te lo compro!
Y si, falté a mi promesa, no es que no haya tenido intenciones, es que entre la lluvia, el mal tiempo, y otras cosas pendientes, no dediqué a buscar como debería haberlo hecho. Y las veces que estuve sola en alguna librería pensé que era mejor que lo compráramos juntas.
Ellos, tan chiquitos, de las promesas, nunca se olvidan!