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lunes, 21 de septiembre de 2009

Un verano que se fue..



Tu segundo verano de aire de mar, de playa, de sol, de ser una muñeca para las nenas mas grandes.
El verano de los grandes pasos en el que nos sorprendías cada día con una nueva cosa.





La segunda visita de tu abuela que dedicó parte de sus tardes a vestirte y peinarte después de cada baño, que supo dejarte sola si así querías estar y a quien despediste en el aeropuerto con uno de los primeros besos de tu vida.




Repetiste tu agitadísima vida social del año pasado con todos los amiguitos del mar. Algo que quisimos llamar "el master del verano", porque con ellos (casi todos mas grandes) aprendiste a hacer un monton de cosas.


Tuviste las mismas babysitters que el verano pasado. Desde Francesca -que adorabas- y a quien le robaste horas de juego con sus pares y algunos kilos de fruta y galletitas, hasta Virginia, y Flavia, con quien tuviste una extraña relacion de amor/odio.

Aprendiste a defenderte, y como!!! tanto que llegamos a llamarte el nuevo Annibal Lecter!.



Con Dorita tuviste el primer enojo de tu vida que te duró casi toda su estadía. No quisiste perdonarle que fuera ella a darte la primera penitencia de tu vida (y la segunda, la tercera...) cuando hacías esas cosas que ya te habíamos explicado que no se hacían. Asi cada mordida se convertía en una penitencia, y tenías muchas de ellas que no perdonaste. Hasta la de una tarde al mar cuando decidiste agarrar tus sandalias, hacertelas poner por una amiguita levantandole un pie y el otro, girarte y encaminarte en dirección a casa dejando a Dora sola en la playa!

Pasaste del miedo al amor total con el agua. Mientras al principio era casi imposible meterte al agua , de a poquito pasaste por el salvavidas, los flotadores en los brazos y al final no querías nada, solo estar dentro como todos los demás.

Decidiste, que así como el biberón es desde hace mucho algo solo tuyo, era hora de hacer lo mismo con la cuchara y comenzaste a rechazar cualquier intento de llevarte a la boca una cuchara que no tuvieras en tus manos.

Y empezaste a demostrar algunos signos claros del carácter: un poco de celos, algo de caprichos (que puede ser normal a esta edad) y mucho de determinación.


Creo que nos vas a dar mucho trabajo de grande!

1 comentario:

P. dijo...

nooooooo!
ni se te ocurra decirle asi!
es una preciosura que hace cosas dignas de una nena bien cuidada y querida, con algo de caracter ganas de descubrir cosas nuevas a cada rato!
besotes y abrazo fuerte!