Marco. La emoción de una valija solo para el.
Maia. Su regreso a Londres .
La abuela . El entusiasmo de poder viajar con sus nietos.
Y Dora, que con su gran paciencia los llevó a todos los lugares posibles para hacer de esto un viaje inolvidable. Para que conocieran y amarán esa Londres que ella adora.
Desde Roma, yo, la mamá, que viví todo esto como si fuera yo quien lo disfrutará, que me parecía natural que pudieran vivir unos días sin sus papás con el afecto de personas que los quieren tanto como nosotros.
Y se divirtieron . Completaron sus días con cosas nuevas. Recuerdos que haré de todo para mantener en su memoria.
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miércoles, 8 de julio de 2015
Pequeños viajeros
jueves, 1 de diciembre de 2011
35 años no son nada...
El día de Reyes del 76 nos despertamos a la mañana y a los pies del arbolito tres reyes magos nos habían dejado esas muñecas que tanto habíamos pedido.
Fueron meses de verlas en ese estante alto del negocio cerca de casa, meses de desearlas, de soñarlas, de dictar esa carta para los Reyes esperando que llegara a destino y que esas muñecas novias llegaran a nuestras manos pero nos parecían tan lindas que hasta dudábamos que el sueño pudiera hacerse realidad.
Esa misma mañana, cuando aún no podíamos hacer otra cosa que tenerlas en nuestros brazos, nos sacamos esta foto en la puerta de nuestra vieja casa, con el fondo de la que sería nuestra casa después: Dorita y yo, nuestras muñecas novias y nuestro hermano Daniel.
Cuando llegamos a casa hace un par de semanas, esas y otras muchas muñecas esperaban a Maia arriba del sillón del living. Los días pasaron y una mañana, de sorpresa, llegó el desde Ushuaia para conocer a su sobrina, abrazar a su mamá, estar un poco con su hermana (yo), mostrarnos a su nietito y llenarnos de esa buena onda que el siempre nos transmite...
En unas horas su avión lo lleva de nuevo a Ushuaia, y Maia ya me pregunta cuando lo volveremos a ver. Ella lo adoró, jugó con el, lo abrazó y hasta pudimos hacer el remake de esa vieja foto de 35 años atrás cuando la niña era yo y disfrutaba de mi hermano, tanto como ahora lo hizo ella con el..
Fueron meses de verlas en ese estante alto del negocio cerca de casa, meses de desearlas, de soñarlas, de dictar esa carta para los Reyes esperando que llegara a destino y que esas muñecas novias llegaran a nuestras manos pero nos parecían tan lindas que hasta dudábamos que el sueño pudiera hacerse realidad.
Esa misma mañana, cuando aún no podíamos hacer otra cosa que tenerlas en nuestros brazos, nos sacamos esta foto en la puerta de nuestra vieja casa, con el fondo de la que sería nuestra casa después: Dorita y yo, nuestras muñecas novias y nuestro hermano Daniel.
Cuando llegamos a casa hace un par de semanas, esas y otras muchas muñecas esperaban a Maia arriba del sillón del living. Los días pasaron y una mañana, de sorpresa, llegó el desde Ushuaia para conocer a su sobrina, abrazar a su mamá, estar un poco con su hermana (yo), mostrarnos a su nietito y llenarnos de esa buena onda que el siempre nos transmite...
En unas horas su avión lo lleva de nuevo a Ushuaia, y Maia ya me pregunta cuando lo volveremos a ver. Ella lo adoró, jugó con el, lo abrazó y hasta pudimos hacer el remake de esa vieja foto de 35 años atrás cuando la niña era yo y disfrutaba de mi hermano, tanto como ahora lo hizo ella con el..
miércoles, 23 de noviembre de 2011
Tu vida en Córdoba
Maia duerme en la cama de Córdoba con Juli, la hija de una de mis mejores amigas, de mi mas vieja amiga Claudia.
El mismo viernes, dos horas después que nuestro vuelo aterrizó fuimos a ver una guardería cercana a casa y de no haber sido por la hora se hubiera quedado...
El Lunes, después de esperar ansiosa todo el fin de semana, empezó feliz los 15 días de guardería que la esperan en esta ciudad.
Juro que nunca tuve dudas, ni remordimientos. Estaba (y sigo convencida) que esto es una oportunidad que no se puede perder y estaba segura que ella tampoco tendría problemas con los cambios. Y cuando la vi atravesar la puerta de ese nueva guardería, en esta nueva ciudad y llena de gente nueva con el paso firme y seguro y sin ni siquiera mirar para atrás donde había quedado yo, me sentí muy orgullosa de ella.
El sábado jugó todo el día con las hijas de una amiga, ayer corrió en la plaza de la mano con una de las hijas de otra gran amiga, hoy estuvo parte de la tarde con la hija de un ex compañero de la escuela, y el resto con otras dos nenas, también hijas-de-amiga.
Una de ellas duerme en la cama con Maia, que antes de dormir le hizo las caricias en la cara que siempre le hago yo diciendole: Esta es la carita de mi Juli.
Pasaron solo 4 días desde que llegamos, y su alegría y la mía ya me pagaron los pasajes . Y mucho mas!
Marco disfruta de su abuela, de la fruta de media mañana que ella le prepara, de las siestas con Maia en la cama grande, de las tardes en la vereda, de los brazos de mis amigas que dicen que no parece de verdad de lo bueno que es, y de esta vida nueva llena de novedades...
El mismo viernes, dos horas después que nuestro vuelo aterrizó fuimos a ver una guardería cercana a casa y de no haber sido por la hora se hubiera quedado...
El Lunes, después de esperar ansiosa todo el fin de semana, empezó feliz los 15 días de guardería que la esperan en esta ciudad.
Juro que nunca tuve dudas, ni remordimientos. Estaba (y sigo convencida) que esto es una oportunidad que no se puede perder y estaba segura que ella tampoco tendría problemas con los cambios. Y cuando la vi atravesar la puerta de ese nueva guardería, en esta nueva ciudad y llena de gente nueva con el paso firme y seguro y sin ni siquiera mirar para atrás donde había quedado yo, me sentí muy orgullosa de ella.
El sábado jugó todo el día con las hijas de una amiga, ayer corrió en la plaza de la mano con una de las hijas de otra gran amiga, hoy estuvo parte de la tarde con la hija de un ex compañero de la escuela, y el resto con otras dos nenas, también hijas-de-amiga.
Una de ellas duerme en la cama con Maia, que antes de dormir le hizo las caricias en la cara que siempre le hago yo diciendole: Esta es la carita de mi Juli.
Pasaron solo 4 días desde que llegamos, y su alegría y la mía ya me pagaron los pasajes . Y mucho mas!
Marco disfruta de su abuela, de la fruta de media mañana que ella le prepara, de las siestas con Maia en la cama grande, de las tardes en la vereda, de los brazos de mis amigas que dicen que no parece de verdad de lo bueno que es, y de esta vida nueva llena de novedades...
jueves, 14 de enero de 2010
En Londres otra vez
Y como esa primera vez, viajamos también las dos solitas.
También Dora y Juli nos esperaban llenas de abrazos y besos en la estación de tren, también esta vez te encontraron durmiendo después de las emociones de aeropuertos, movimientos, gente, avión y tren. Todos esos también, de un año después.
Hacía frio, algo mas que el año pasado, pero paseamos lo mismo, sentada en el cochecito con campera, gorrito, bufanda y algunas veces hasta con el plastico que te protegía del viento y del frío.
Paseaste sola con Dora que te llevó al National Army Museum, donde las fui a buscar mas tarde y donde te encontré descalza y feliz por todas esas cosas lindas que había para vos, y también a una zona de juegos donde ella descubrió lo mucho que te gusta girar en calesita arriba de los caballos.
Te dejaste cambiar muchas veces por Juli, jugaste, cantaste y hasta peleaste con ella, pero la adoraste tanto que decías Chiuli Chiuli, cada vez que no la veías.
Dora te quiso comprar un peluche y entre los tantos lindos que había elegiste Pepe!, Probamos de todo para hacerte cambiar de idea, pero insististe tanto con Pepe, que nos llevamos ese!.
Te lleavamos de nuevo al Science Museum, estuviste bailando casi una hora en una sala con luces de colores, jugaste con los imanes, y hasta fuimos a una clase de burbujas!.
Y como broche de oro, hasta no regalaron una mañana con nieve para que la conozcas.
Camperita, equipo de nieve, a la calle y a jugar!... Al principio mirabas soprendida, después comenzaste a reirte por nuestros juegos hasta que al final, y en el parque, te animaste a jugar y a tocarla con las manos.
Todas nuevas experiencias, nuevos aires, nueva gente, nuevos lugares. Otro viaje mas.
miércoles, 13 de mayo de 2009
Dos generaciones
Lau y yo
Joaquín, Mati y Maia.

Me reencontré con Laura, La conociste, ella te conoció, conocimos Mati y conociste Joaquín.
Jugaron, se divirtieron, se miraron y todo mientras nosotras -Lau y yo-, que un día fuimos protagonistas, nos pusimos del lado del espectador para mirarlos.
Me llevo de recuerdo estas horas, que me emocionaron y viví con la misma emoción que Lau.
Joaquín, Mati y Maia.
Me reencontré con Laura, La conociste, ella te conoció, conocimos Mati y conociste Joaquín.
Jugaron, se divirtieron, se miraron y todo mientras nosotras -Lau y yo-, que un día fuimos protagonistas, nos pusimos del lado del espectador para mirarlos.
Me llevo de recuerdo estas horas, que me emocionaron y viví con la misma emoción que Lau.
viernes, 8 de mayo de 2009
jueves, 15 de enero de 2009
Londres, el primer viaje
Un viaje en el que descubrí que también fuera de tu casa, tu ciudad sos un angelito, que soportás horas en la calle sentada en el cochecito sin decir nada... mirás la gente, los autos, dormís, comés cuando te doy de comer y que disfrutás a pesar del frío. Tan buena que a veces hasta nos hacías sentir culpa y Dorita te hacía caminar un poco, o te llevaba en brazos, o escapábamos a la ludoteca del Science Museum para hacerte jugar un poquito.
Paseamos por museos y te mostramos esos cuadros de Van Gogh y Monet que ya conocías por tus videos de Baby Einstein, rodeamos el lago de Hyde Park cubierto de bloques de hielo en un día frío con mucho sol hicimos algo de shopping, para mi, para vos, para papá. Compramos tu primeros zapatitos, regalo de Dora y algunas cosas para el proximo invierno.
Me sorprendiste con tu "habilidad" para viajar, poder sentarte en el avión, ponerte el cinturon y pasar dos horas tranquila casi como si no estuvieras ahi; con tu socialidad para conocer personas, sonreírles y decirles tcha con la manita cuando se alejan y con tu modo especial de pasarme serenidad aún en los momentos difíciles del viaje.
El viaje terminó y hoy volviste a tu guardería después de casi un mes.
Tu calendario dice 10 meses y tres semanas.
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